Miles de voces sucumben ante ti y
las horas se detienen,
se inmortalizan,
se hacen eternas.
las horas se detienen,
se inmortalizan,
se hacen eternas.
Tú te burlas,
sabías ¿Qué yo soy tu juguete de devoción?,
siempre me escupes,
me empapas,
me haces daño,
me haces sangrar.
El tiempo me ha dado la razón,
los recuerdos dolorosos perduran en mi mente,
mis ojos derraman gotas líquidas,
mis sollozos no los escuchas,
sé que no debo llorar y
que mi rostro ajado por el paso de los años,
no ha causado ninguna sensibilidad en ti.
Los castillos se han derrumbado,
las risas de las aves nocturnas se hacen presentes,
los muertos se olvidan.
Sin embargo, continuo con mis negros silencios,
cion los secretos bajo la puerta,
con los miedos nocturnos,
con mis uñas entrecortadas
y con un triste desazón imborrable.


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