viernes, 25 de enero de 2008

Telaraña

La red se funde en un contacto perfecto y armonioso. El juego de la seda continúa, aunque no lo creas, ella sigue balanceándose. Oh! Querida eres un tejido compacto, me sorprendes con cada uno de tus movimientos. Tu forma magistral se esconde, rebélate, devélate, muéstrame lo que ocultas dentro de cada fibra. El misterio de tu ser me sorprende, déjame vanagloriar a tu progenitora, a tu madre, la creadora. Eres un preciado objeto de arte, realicemos una muestra, permíteme alabarte pequeña. Veo como cumples con tu acometido, los insectos se adhieren a tu regazo en un vaivén interminable. Danza junto a mí, abre tu corazón y no te sueltes. Quiero que me atrapes, ser parte de ti. El baile sigue, no pares, tus extremidades se mueven al compás de la música. Internémonos en el bosque, quiero contemplarte, entre las sombras te escondes, detrás de los espigos, dónde nadie te puede ver. Frágil al tacto, te destruyes, materia sensible. Tu traje me atrae, tan pegajoso y a la vez misterioso. Infelices los que caigan en tu trampa mortal, en tu hechizo mágico. Me haces daño, me haces sangrar, sin embargo me gusta lo que veo. La suavidad de tenerte, retienes de una forma agresiva, casi sádica. Laberintos oscuros, centros inconquistables, curiosos trozos de tu realidad. Quiero cruzar esas barreras inexplotables, descubrir ese secreto, esa esencia disimulada y profunda. Sé lo que estás pensando. Sólo un soplido podría derribarte. Elévate deja que la estrella dorada abrace cada tejido. Aférrate a mí. Vamos que esto es casi perfecto. Abre tu corazón. Permíteme estar dentro de ti.

domingo, 20 de enero de 2008

Miedo

Sí, miedo. Miedo a no verte más. Miedo a no tenerte. Miedo a vivir a cuestas de una ilusión irrealizable. Miedo al paso del tiempo. Miedo a mi propio temperamento. Miedo al abandono. Miedo a que tú no sientas lo mismo que yo. Miedo a tu juventud. Miedo a tu belleza. Miedo a mi vejez. Miedo al desvanecimiento progresivo de mis propios recuerdos. Miedo a la incomprensión. Miedo al silencio. Miedo a ser un estorbo. Miedo a tu mirada. Miedo a tu compasión. Miedo de lo que piensas. Miedo a tu risa extinta. Miedo a la calvicie. Miedo al insomnio y miedo a esa tos que me mata cada día lentamente.

lunes, 7 de enero de 2008

Desierto


Los cuerpos desnudos se aferran detrás de las piedras,
Intentando aquilatar los golpes secos del tórrido sol de media mañana,
mientras que la acción del viento termina cubriendo los últimos pasos de mortales sobre aquellas blancas dunas. Con regocijo se oye el crujir de las colas de los alacranes, quienes se preparan de forma inesperada para degustar una interesante merienda.