sábado, 11 de abril de 2009

Giro

Medias, cintura y pintura.
Seducción, color y juegos.
Muévete con ese encanto que tú solo conoces.
Lo estamos disfrutando, eres la reina,
baila, danza para nosotros,
con esa espertiz que sólo tú nos puedes entregar.
Giro, vuelta, pirueta, al suelo.

Presentimiento

Silencio.
No pareces ver lo que estoy sintiendo,
Las heridas no cicatrizan tan fácilmente,
La luz del faro no me llega,
Las danzas de las algas me confunden
Tu mirada se me escapa de las manos

Sigues allí,
Como una estatua abandonada por el tiempo,
Nada te detiene,
Ni siquiera este frío recogimiento,
Los huesos crujen,
Los latidos se acrecientan.

Frío estremecedor,
Perderte y no tenerte,
Huida mortal,
Relámpago de ensueño,
Pantera recelosa,
Siluetas difusas
Que me trastornan,
Pasos sigilosos,
Encrucijada infernal,
Abismos insoslayables.

jueves, 16 de octubre de 2008

Instantes

La oscuridad no está. La luz no la siento. Lugares lejanos de sombras extrañas. Mis ojos no perciben. A punto de caer. Rondas ligeras. Caminas detrás de mí. Risas, burlas y blasfemias. El puñal aferrado. La herida. La daga. La caída. El arrepentimiento. El llanto. Ya nada que hacer. Tendido en la tierra fecunda. En el mar nos hundimos. Buscando un alimento, un oxígeno, algo. Tratando de extender la espera. Huyendo. Viviendo. Oliendo. Caminas. Con tu mirada perdida. Y sigues allí. Arrodillada. Con los ojos en un mundo aparte. El cabello húmedo. Las manos temblorosas. La pena. ¿Qué finges? El tropiezo es evidente. Sumerges por un mar de lava. En un océano, en un laberinto, en una encrucijada. Caminos sin salida. El tic-tac del reloj. Mi cerebro estallará. Corres. Te adhieres al tronco de los árboles. Te fundes con la selva. El olor a eucaliptos invade mis alvéolos. La melodía dolorosa. La espiga que arde. Palabras que no alivian. No pareces ver.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Abuelo

Las palabras no parecen sanar. Los silencios, las miradas vacías, la rigidez de su rostro, me perturban, sus quejidos. El brillo de sus ojos son un calvario, un indicio de que no está bien, la advertencia de algo mayor, de una enfermedad, un mal invasor, que roba la tranquilidad de su familia y que produce un estado de desolación e incertidumbre. Seres tan frágiles, como un trozo de vidrio esparcido en el piso. ¿Qué puedo hacer? ¿Cuál es la clave? ¿Qué camino debo seguir? El viento del abanico no reduce tu dolor. La luz de la puerta no devuelve el color natural de sus párpados hundidos. La delgadez de su cuerpo y la blancura de su carne débil son imágenes que no se desvanecen. La mente llora. No olvides lo que hemos construido. No me dejes a la deriva. No me abandones. No quiero perderte.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Sin nada

Los ojos no parecen convencerme, no veo una respuesta concisa y clara. Por el contrario, sigues apartándote, huyendo lejos, evitándome. En el bosque te encontré, tendida sobre las ramas de unos árboles. El contorno de tu silueta estaba iluminado por los tibios rayos de luna. Sentí el aroma del campo que presiona con frenesí el pecho. La fragancia de las ramas de eucaliptos tras una copiosa lluvia. El devenir de un cerro inexplorado, de una ruta desierta, de un amor no correspondido. Los laberintos de magma, los llantos a medianoche, la voz metálica del lamento recóndito, las frazadas no pueden cubrirme, no ocultan mis debilidades, mis llagas, mis cuestionamientos. Correr a un sitio remoto donde el cielo se funda con el mar, donde las hadas de los cuentos infantiles nos asombren con sus pociones y hechizos que todo lo pueden, donde los senderos cultivados de trigo sean un paisaje de contemplación y templanza. Definitivamente, no lo lograré. Pues aquellos monstruos transitan por mi habitación. Indefenso, sólo me queda aferrarme a mi almohada. Como cada noche.

viernes, 22 de agosto de 2008

Ambivalente

El orgullo terminó por vencernos.
Te esperé durante días, tal vez meses o quizás años.
En la vía ferroviaria preferiste callar, mentir, olvidar.
Los recuerdos no logran desencadenarse en mi mente. No puedo beber este trago amargo, mi garganta está seca y roñosa, herida de un dolor incurable.
Las lágrimas no purifican mi dolor.
Las noches en vela, cuando contemplo la luna llena, me sumerjo en un melancólico estado de desesperanza, congoja y aflicción.
Pareces sonreír en un estado de sopor, de éxtasis, de júbilo.
Me ignoras, me matas, me dañas.
Me robaste, arrancaste de mí, esa dosis de tranquilidad. No puedo conciliar el sueño, me invades, hasta en mis pensamientos, no puedo situarme.
Arrinconado en una baldosa, en una azulosa tonalidad de abandono; las pastillas multicolores resbalan súbitamente en mí; los silencios se turban inquietantes, desoladores, irrespirables; no consigo pernoctar; mi refugio ha involucionado; oscuro y tétrico; incomprensión y rechazo; omisión y caos; insomnio y desfallecimiento; risas que no se concretarán; proyectos que no alcanzarán a ver la luz; ilaciones discursivas que nunca enunciaste. Ahora sé, que mi postergación es tu felicidad y tú prosperidad es mí preterición. Adiós.

jueves, 17 de julio de 2008

Farándula

Las carcajadas provenían desde la tribuna. Sin duda, el espectáculo ya había comenzado. Pero, ¿dónde están los artistas, domadores, malabaristas, contorsionistas, trapecistas, acróbatas, payasos y comediantes? Las luces enfocan a otras siluetas. El cetro ha sido cedido. ¡Silicona, escándalo, infidelidades, violencia, portadas de revistas y diarios capitalinos, desenfreno, ponzoña, veneno, acusaciones cruzadas, fracasos matrimoniales, conflictos! El señor Corales yace genuflexo a un costado del escenario. Su mirada se posa en un punto sin retorno. Su inseparable morada está desierta. De pronto, dejó el micrófono, su chaqueta y sus guantes blancos. Empapó varias veces su rostro en el lavabo. Se recostó sobre la red que había protegido durante décadas a los osados hombres de circo. El recinto que cobijó a cientos de niños y niñas sonrientes, ya no era el mismo de antes. Cogió su maleta. Aunque antes de marcharse debía contemplar, por última vez, la cuerda floja, las jaulas, el monociclo, los probadores, los atuendos y maquillajes, los accesorios, la cama elástica, las pelucas, el trapecio, los aros, los zancos, el local de venta de palomitas de maíz, pelotas plásticas, globos, algodón de azúcar, bebidas y dulces.