viernes, 30 de noviembre de 2007

Brújula

Aunque no creas,
Te comprendo.
Tus llantos afloran en tu mundo nocturno,
Cuando no existen manos que puedan salvarte,
Pero no creas que todo está perdido,
Observa el arco iris detrás de la colina,
No sientes como las flores gimen tu partida,
Extrañan ese ser que solía habitar dentro de ti,
Ese ser fuerte e implacable.

Sé que las lágrimas no brotan,
Nadie dijo que era fácil,
Anida esos sueños,
Que dejaste escapar,
Rescata la inocencia,
Bate esas alas,
Que un día decidiste fragmentar,
Aún no es tarde,
Sé que puedes.

¿Dónde están los campos de trigo?
Y ese bello color sepia que habitaba en tu alma,
¿Dónde quedaron esos hilos de plata?
Sigue tu camino,
Ya no puedo auxiliarte,
Sólo tu instinto,
Sé que puedes.

Sigue la ruta directa,
La que tu alma te dicté,
Son muchas las vías,
Que deberás transitar,
Pero tan sólo un camino
Te llevará a la salida.

Hay caminos pedregosos,
Sombríos, con trampas y peligros.
Pero no tengas miedo,
Tu brújula te acompaña,
Esa joya preciada de profundas raíces,
Arraigada en tu sabia,
En tus venas y en cada una
De tus corazonadas.


martes, 13 de noviembre de 2007

Inocencia



En la noche tus ojos se camuflan con el verdor del paisaje,
Tu cabello azabache se enmaraña entre los matorrales de trigo,
Tu vientre virginal deposita mis sueños inquietantes,
Mis aberraciones y mis miedos.

Este bosque es el escenario de nuestros encuentros,
Aquí tu piel se adhirió a las frías rocas,
Aquí tus labios burbujearon palabras indecorosas,
Aquí tu carne se incrustó a la mía,
Aquí explotó tu volcán interno,
Aquí tu tez lozana se iluminó por completo,
Aquí tus rizos destellaron brillos inexistentes,
Aquí acariciaste una promesa inquebrantable,
Aquí tu vestido cambió de forma,
Aquí evolucionaste,
Aquí tus ojos se tornaron más esplendorosos,
Aquí abrazaste unos besos robados,
Aquí tu infancia se desfloró.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Cansancio

Miles de voces sucumben ante ti y
las horas se detienen,
se inmortalizan,
se hacen eternas.

Tú te burlas,
sabías ¿Qué yo soy tu juguete de devoción?,
siempre me escupes,
me empapas,
me haces daño,
me haces sangrar.

El tiempo me ha dado la razón,
los recuerdos dolorosos perduran en mi mente,
mis ojos derraman gotas líquidas,
mis sollozos no los escuchas,
sé que no debo llorar y
que mi rostro ajado por el paso de los años,
no ha causado ninguna sensibilidad en ti.

Los castillos se han derrumbado,
las risas de las aves nocturnas se hacen presentes,
los muertos se olvidan.
Sin embargo, continuo con mis negros silencios,
cion los secretos bajo la puerta,
con los miedos nocturnos,
con mis uñas entrecortadas
y con un triste desazón imborrable.

martes, 6 de noviembre de 2007

Putrefacto

Las fibras de carnes se vuelven irreconocibles, el envoltorio de piel ya no me pertenece. Mis ojos son dos tragaluces de penas y escombros. Mi boca es un semillero de gérmenes y palabrotas. Mi nariz está atestada de fisuras y malos recuerdos. Mis manos son dos seres tímidos e involucionados. Mis cejas son dos inservibles montículos velludos. Mis dientes son una estructura de cobre desproporcionada y maloliente. Mi cuello alberga rugosas marcas imborrables. Mis codos deshidratados refugian un número indeterminado de granitos grisáceos. ¿Quién dijo que éramos normales? La mirada delata ese sopor de extrañeza, algo te ocurre, algo habita dentro de ti, algo que lentamente comienza a absorberte. Ni en los sueños nocturnos puedes desviar la mirada, de ese dolor vacío que te aprisiona. De pronto, tus manos palmotean lenguajes inexistentes, tus piernas sudan con insistencia y tus brazos enjutos huyen a regañadientes. Tú sabes que mis fisuras no han sanado, pero ahora no te quejes, porque la espeluznante criatura sólo tu desprecio la ha originado.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Tristeza


Recuerdas el lago de aguas sombrías, donde solías sumergirte durante las noches de luna llena y ese sauce llorón de follaje melancólico, que te entristecía de una manera súbita. Más tarde, caminabas bajo los cerezos, refugiando las esencias de aquellas flores rosáceas. ¿Qué era lo que te conmovía? ¿Por qué tu piel se resquebraja con tanta facilidad? ¿Quién era el culpable de ese estado lamentable? ¿Por qué no dejas que pueda ingresar a tus pensamientos?, yo tengo la clave para ayudarte. Yo sé lo que necesitas, coge mi mano y no la sueltes más.

Sensibilidad

Un gato contemplaba dubitativamente la luna, apoyado sobre un alféizar. Las grisáceas córneas del felino, escudriñaban diariamente los diversos semblantes del satélite. De pronto, su pelaje blanquecino se erizó, sus orejas se inclinaron hacia atrás y un recóndito maullido brotó de su vientre. Tras meses de investigación, al fin había logrado develar el secreto del astro. Conocía su lenguaje, sus dictámenes y sus vaticinios. El animal corrió velozmente entre los tejados, pero sus obstinadas extremidades ya no le respondían como antes. Su visibilidad era difusa y su tibio pecho ronroneaba de felicidad por su gran descubrimiento. Sin embargo, no pudo. Falló en el cálculo del brinco, luego su cuerpo diminuto cayó de bruces, desplomándose violentamente en el pavimento.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Lágrimas


Secreciones de cristal que brotan en períodos de alegría, rabia o tristeza. Suelen ir acompañadas de una contracción del tórax. Los síntomas posteriores son la irritación ocular, visión nublosa, jaqueca y disminución del metabolismo. Para llorar debe remontar sus pensamientos a un hecho que lo acongoje y emocione. Luego debe respirar de manera brusca, sintiendo como el oxígeno ingresa a sus bronquios. Si posee alguna fotografía de un ser querido fallecido, podrá potenciar el ritmo de sus quejidos. También si tiene dotes actorales, logrará incrementar al máximo el nivel de sus sollozos. Jamás se le ocurra ingerir sus lágrimas, ya que tienen un sabor que raya entre lo salado y agrio.

Puta

Debía maquillar esa faz estropeada por el transcurso de los años, por unas manos que no eran suyas, que no le pertenecían. Arremangó su falda, fingiendo ser la reina del burdel y bebiendo para olvidar sus penas, recordando los dichos de sus antecesoras, las rameras no debían enamorarse. Cercana la noche, la meretriz buscó el atuendo de lentejuelas, que tanto detestaba, luego salpicó su pescuezo con ese anticuado brebaje que deleitaba a los visitantes que pernoctaban en el recinto. Adentrada la noche, comenzaron a ingresar los clientes más arcaicos del lenocinio, exigiendo cuerpos fértiles para satisfacer sus insanas pasiones. Sabía que tendría que fingir como todas las noches, aparentando un goce lejano. Sin embargo, sus penas aflorarían, en ese cuarto oscuro cuando nadie la viera. Llorando por su inocencia robada, por ese destino forzoso, sintiéndose en un laberinto sin salida. Lo que para algunos era un regocijo, para ella era una desdicha eterna. No obstante, debía continuar el júbilo reinante, ya que en unas horas más, vendría su madre, la prostituta más vieja del lugar. Ella quería un futuro distinto, pero no podía, tendría que prolongar la tradición familiar, heredada de generación en generación.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Simplemente patético


Avanzo paso a paso, no logró distinguir esa silueta, la que cautiva los delirios recónditos de mi mente. Me exaspero, corro y sollozo por dentro, tan lejos y a la vez tan cerca ¿Dónde estás? ¿Qué no comprendo?

No ves la pena que acongoja mi alma, no ves lo insignificante y lo vulnerable que me tienes, sonámbulo de mis propios miedos y obsesiones.

Esperaré pacientemente, tú regreso triunfal, en donde tus labios se fundirán con mi boca, en un abrazo eterno.

Femicidio

El cielo y la tierra sollozan desconsoladamente, sus lágrimas claman por justicia. Los jueces de la corte ignoran sus lamentos. En un rincón de la sala, afloran los verdugos, seres bárbaros y sin contemplaciones. Individuos homogéneos, sedientos de sangre, imploran con prontitud el sacrilegio. Nadie las escucha, nadie las ampara, sus gritos son herméticos. No logran conmover a la racionalidad humana. Se dicta la sentencia, las 52 serán ejecutadas. De pronto, las féminas se unen en una conmovedora danza celestial, aferradas a sus manos tristes y a sus rostros maltratados. El destino las venció. Ellas se creían fuertes, capaces de soportar las torturas de sus amos, de los dueños de sus vidas: sus esposos. Hadas mías, el amor, no es sinónimo de violencia, sus trajes manchados de una intensa sangre, denunciaban los vejámenes que fueron sometidas. Sin embargo, es tarde, la oscuridad irrumpió detrás de la colina, donde yacen cincuenta y dos cruces frías y lúgubres. Sus gritos ensordecedores nos acompañarán de por vida, sus mudas lamentaciones, su dolor en solitario, nos recordarán nuestra confabulación con el silencio, que es uno de los principales artífices del desamparo ante sus homicidas.