sábado, 20 de octubre de 2007

Espejos

Espejos. Los hay redondos, oblicuos, cuadrados, planos, rectangulares, convexos, cóncavos, grandes, diminutos, de bolsillo, de automóvil, vitrina, botiquín de baño y con o sin margen. Elementos rastreadores de fisonomías y rostros, capaces de identificar a los seres que osen desafiarte. ¡Ay!, pobre del que se atreva a malheriste, quizás que desgracia vengativa le envíes. Espejo, maestro de la reflexión, padre de la magia y hechicería que te envuelve. Transmisor de imágenes, déjame advertirte sobre tu principal punto de debilidad: eres un adminículo incapaz de leer los sentimientos humanos, las emociones y los deseos. Recuerda, querido señor de la imagen, el espejo de Oesed, aún no se ha diseñado y mientras, no exista un objeto apto de percibir los sueños más profundos de los mortales, me atrevo a decir que su legado habrá terminado.

1 comentario:

Carina dijo...

Excelente! Está buenisimo. Tienes razón los espejos sólo son el reflejo de la superficialidad, de la belleza pasajera, de nuestras caretas.
Nos vemos
besos...