viernes, 26 de octubre de 2007

El paso del tiempo

Sentía el cotidiano vaivén de la antiquísima silla mecedora de la abuela. Me costaba aceptarlo, pero ese sonido gutural ya formaba parte de mí. Vivíamos en la vieja casona, ubicada afuera de la ciudad. La casa fue la herencia de un antepasado que nunca conocí. Sólo en una fotografía, de un álbum relegado en algún rincón de la morada. Bueno, pero eso en este preciso momento, no nos importa. Ella era una octogenaria, de rasgos menudos, algo huraña. Solía mantener su vista durante horas dirigida hacia el piso. Me estremecía, esa quietud cuando observaba la tierra seca y compacta. A veces, pensaba que mi abuela había pasado gran parte de su existencia contemplando el suelo. Durante la noche, la llevé al cerro más alto. Aquel era mí montículo verde, me pertenecía, ya que estaba al tanto de cada uno de sus secretos y de sus recónditos lares. Fue conocedor de mi infancia, de mi juventud y de mi madurez. De mis primeros amores, de las cazas con rifle junto a mi padre y de las infaltables fechorías de niño. Me costaría aceptar que en unos años más, sería demolido y que una parte de mi vida también sería arrancada de cuajo. Un pomposo edificio, se instalaría en su lugar. Me aferré a su áspera mano y la conduje. Su transitar era parsimonioso. La acomodé en el respaldo del asiento. Sus ojos se entrecerraron, sus aletargados brazos se situaron en dirección hacia las estrellas adheridas al firmamento y su nariz refugió el perfume de las flores campestres. Gracias, me dijo. Sabía que esa sería su última noche, al igual que este majestuoso sendero.

1 comentario:

SDVB dijo...

Bonito. Me parece bien que hables del amor a los abuelos. Nuestros antecesores dicen mucho de nosotros. Sus recuerdos son los mejor guardados, al igual que sus frases; los dichos que decían y las cosas que hicieron. Las despedidas son las peores, pero en esas condiciones, cuando todo está saldado y los "te quiero" y "gracias" no han faltado, se agradece. Y la partida tiene un destino seguro allá arriba.

Saludos y no dejes de escribir
Sandra : )