El dado gira sobre la mesa. Las comisuras de tus labios rezongan. Una risa y el llanto de un niño rompen la quietud del lugar. Las bocinas de los automóviles y el asfalto de las calles. La blusa sigue marchita. Observas parsimoniosamente cada uno de mis movimientos. El globo ocular viaja de un extremo al otro. Un mosquito te intimida. La tabla de ajedrez. El alfil, el peón, el caballo, el rey, la reina o la torre. ¿Cuál quieres? Elige. ¡El jaque mate! Las tácticas, las estrategias, las maniobras. Las manos que se agitan al viento. La mirada perspicaz. La mudez imperecedera. Las fórmulas mágicas de último minuto. El lápiz que se balancea vertiginosamente en el papel. Cifras, dígitos, cálculos, ecuaciones, números indescifrables. La taza de porcelana. Las cucharaditas de café. 2, 3, mejor 5. Los sorbos son interminables. El paladar queda amargo. Sacarina, granos de azúcar, o lo que usted desee. Y todos los días es igual. Siempre es lo mismo. Juegos, tazones, dinero, fichas, alcohol, cartas, números, cigarrillos o puros, carcajadas y muecas de desánimo.


1 comentario:
Sí, siempre es lo mismo.
Aunque cada vez hay un poco más de alcohol...jajaja
Saludos Jorge..
buenísimo volver a hablar contigo
Tu ex compa!
Carinaa!
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