miércoles, 16 de julio de 2008

Cucharadas de olvido

El silencio sobrecogedor no parecía inquietar al personal médico.
Por el contrario, las maromas de impaciencia de los pacientes eran de lo más habituales. Su forma de caminar era pausada, casi monótona. Sus miradas ausentes, vacías, clamaban a gritos una salida. El fulgor del piso contrastaba con sus facciones lánguidas. Los más resistentes observan la televisión. Otros, con sus ojos vidriosos, son víctimas fáciles de los sedantes. La hora de comida es el instante de mayor deleite. Las bandejas consisten en un plato de fondo que suele ir acompañado de un postre. Las jaleas y las frutas en conserva son las más codiciadas. Sabores asombrosos, intervalos mágicos, colores encantadores. Cucharadas para el olvido de: jeringas, hematomas, exámenes, inyecciones, heparina, transfusiones, termómetros, máquinas, tubos de oxígeno, ayunos; pero principalmente para la larga espera, el desasosiego y el miedo asfixiante de no volver jamás a tu hogar.

1 comentario:

C. dijo...

No puedo sino obnubilarme cuando leo este tipo de post.
Ese es el verdadero Jorge que quisiera que el mundo llegara a conocer, o al menos, a intuir.
Excelente vocabulario (léxico) y vehemencia a decibeles ensordecedores...