Zigzagueamos por un camino sin rumbo. Buscando un destino. Tu equipaje y mis sueños. ¿Lo recuerdas? Fue una tarde de verano. La monotonía de un día cualquiera. Un deseo interior punzante en tu abdomen. Vamos dijiste presionando enérgicamente un revólver contra mi vientre. Aún lo recuerdo, tuve un presentimiento. Ese día el viento soplaba fuerte, tus cabellos se remecían violentamente. Corrimos como niños tras el globo de la infancia. Tu madre muerta, meses atrás, lo recuerdas. Tú trauma, tu dolor interno. Aún no lo has superado. Sentí el miedo carcomiéndome las entrañas. Ya nada volverá a ser como antes vociferaste.
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